Fotografía e Hiperrealidad
Pablo-Martín Córdoba, Hyperreality #9, 2016

La Hiperrealidad es una noción propuesta por el filósofo francés Jean Baudrillard, que describe la incapacidad de los individuos para diferenciar el mundo real de una simulación del mismo.

La imagen fotográfica, producida en un contexto de alta especialización y según intenciones bien definidas, es recibida frecuentemente de manera ingenua, actuando de esta manera al servicio del poder de turno, quién utiliza las imágenes para imponer su visión del mundo.

Omnipresente en las redes virtuales, la imagen fotográfica es frecuentemente manipulada o usada de forma tendenciosa, contribuyendo así a la formación de una “realidad” que, a pesar de ser aceptada por la opinión pública, mantiene escasa correlación con el mundo real.

En la serie fotográfica Hyperreality (2015-2017) [1] el artista argentino Pablo-Martín Córdoba construye montajes a partir de un gran número de instantáneas tomadas en escenarios urbanos. Las escenas obtenidas, pertenecientes al registro ficcional, fueron cargadas en Google Street View que las publica como si fueran reales. Esta experiencia nos invita a considerar el valor de verdad asociado a las imágenes disponibles en el universo virtual.

La fotografía: ¿Una huella del mundo real?

Desde su nacimiento, la fotografía mantiene una relación ambigua con el mundo real. Por un lado, la imagen fotográfica testimonia en el imaginario colectivo de manera fehaciente la existencia de una persona o de una cosa en el pasado, en resonancia con el noema de Roland Barthes  « eso ha sido » [2]. La fotografía así concebida se propone como huella del mundo real, cuya imagen se imprime en la emulsión fotosensible gracias un proceso fisicoquímico.

Sin embargo, la captación objetiva y confiable de la realidad mediante la técnica fotográfica resultó siempre problemática. La manipulación de la imagen, lejos de pertenecer exclusivamente al dominio de la tecnología digital, nació con la fotografía misma en el siglo XIX [3].

Oscar REJLANDER, Los dos caminos de la Vida, 1857 (Rejlander construyó esta fotografía a partir de más de treinta placas negativas)

De hecho, y sin considerar la manipulación de la imagen, es legítimo preguntarnos en qué sentido la fotografía describe la realidad: ¿Podemos considerar una imagen fotográfica, aun no habiendo sido manipulada, como un testimonio del mundo real? ¿No son los elementos del lenguaje fotográfico (encuadre, profundidad de campo, composición, punto de vista) el resultado de una elección que implica una interpretación del mundo visible?

Esta concepción de la imagen fotográfica, más prudente y más realista, la aleja definitivamente la condición de huella del mundo real.

Sin embargo, para la opinión pública la imagen fotográfica permanece transparentemente relacionada con la realidad, de manera incuestionada.

Producción tendenciosa, recepción ingenua

Mientras la producción de imágenes en los medios de comunicación está a cargo de profesionales conscientes del poder comunicacional de la información visual, que trabajan en coordinación con los poderes políticos y/o económicos en un contexto de clara intencionalidad, la recepción de la imagen se opera de un modo pasivo, hasta ingenuo. La publicidad, que utiliza la información visual con el objetivo de comercializar productos y servicios frecuentemente superfluos, aprovecha la lectura precaria de la imagen fotográfica: la publicidad crea así valores funcionales a un consumo desmedido e innecesario.

Por otro lado, el poder creciente de las redes de información virtual amplifica y acelera las vías de transmisión de la información visual: las imágenes, omnipresentes, actúan en el inconsciente colectivo que ignora su poder discursivo.

La opinión pública recibe el mensaje oculto en las imágenes, frecuentemente manipuladas, para integrarlo sin verificación previa en el conjunto de informaciones a partir de las cuales se construye una visión del mundo.

Pablo-Martín Córdoba
Pablo-Martín Córdoba, Hyperreality #4, 2016

En el mejor de los casos, los individuos conscientes de las múltiples posibilidades de subjetivación de la realidad a través de la imagen, y sobre todo conscientes de la facilidad con la cual una imagen digital puede ser manipulada, permanecen en la incapacidad de determinar el valor de verdad de la información visual que se les presenta. Esta situación hace eco al pensamiento de Jean Baudrillard, quién creó la idea de la hiperrealidad para describir esta problemática que afecta al hombre postmoderno.

Pablo-Martín Córdoba
Pablo-Martín Córdoba, Hyperreality #2, 2015

La Hiperrealidad de Jean Baudrillard

Mientras que para la modernidad los sujetos corrían el riesgo de alienarse debido al ritmo de un progreso descontrolado, el individuo postmoderno debe soportar las alteraciones producidas por el aumento exponencial de la velocidad de la vida en general, en un mundo saturado por imágenes virtuales. Los mensajes y los intentos de comunicación se llevan a cabo en un ámbito cada vez más confuso. La vida ya no es vivida desde el lugar físico en el cual los individuos se encuentran, sino a partir de las intersecciones virtuales entre usuarios sometidos al ataque constante de un flujo de información:

“El nuevo universo es antigravitatorio, o más bien, si gravita todavía, lo hace alrededor de un agujero de realidad, alrededor de un agujero del imaginario (..) El lector (de las novelas de K.Dick) se encuentra desde el comienzo de su lectura en una simulación total sin origen, sin pasado ni futuro, en una especie de derrumbe de todas las dimensiones (mentales, espaciales, temporales, semióticas). No se trata de universos paralelos, o de universos dobles, no se trata de real o irreal, sino más bien de hiperreal.” [4]

En el mundo postmoderno la imagen es la realidad, aun cuando se trate de una falsificación que no corresponda a ningún referente real. El modelo ocupa el lugar del original, y la opinión de la masa se vuelve más importante que la elección individual. Para Baudrillard, este problema invade la totalidad de la sociedad americana, en un proceso invisible para el público:

“Se presenta Disneyland como un mundo imaginario, para dar la impresión de que el resto es real, cuando de hecho toda la ciudad de Los Ángeles, y el continente que la rodea ya no son reales, pertenecen al domino hiperreal.” [5]

[1] http://www.pablomcordoba.com/hyperreality-esp/

[2] Roland BARTHES, La Cámara Lúcida, 1980.

[3] André Gunthert esquematiza la historia de la manipulación fotográfica en su artículo «Sans Retouche, Histoire d’un mythe photographique». https://etudesphotographiques.revues.org/1004

[4] Jean BAUDRILLARD, Simulacra and Science FictionScience-Fiction Studies n°18 (1991), p. 311

[5] Ibid, p.262.

 

 

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Pablo-Martín Córdoba

Artista visual Argentino-Italiano. vive y trabaja en Paris donde actualmente estudia un master en Fotografía y Arte contemporáneo. Estudió Historia del Arte y Arqueología en la Universidad de Lille en Francia, Fotografía y arte contemporáneo en la Universidad de París. Ingeniería en la Universidad de Comahue en Neuquén, Argentina. Su trabajo ha sido expuesto en colectivas y festivales en España y Francia

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