México contemporáneo en la Fototeca latinoamericana en Buenos Aires

La fototeca Latinoamericana FOLA presenta la exposición México Contemporáneo donde se exhibirán obras de 3 autores mexicanos. Miguel Calderón, Pablo López Luz y Alejandro Cartagena.

La muestra que se inaugura este 15 de junio y se mantendrá hasta el 13 de agosto, incluye charlas y talleres a cargo de los artistas invitados.

 

Miguel Calderón presenta tres proyectos :

Independientemente de con quien duerma

Evolución del Hombre

Empleado del Mes

Caída Libre – Video

Independientemente-de-con-quien-duerma / Miguel Calderón

Para Miguel Calderón (México, 1971), hacer arte es realizar un estudio de la naturaleza humana, de su interacción con el mundo. Su obra abarca la fotografía, la escultura, el video y la música, al mismo tiempo que incorpora aspectos performativos dentro de estas formas. También se caracteriza por una dosis de humor negro que utiliza para cuestionar las perversiones de los sistemas de poder a los que estamos atados y reflexionar acerca de la sociedad, la política y la identidad de los individuos. A pesar de proyectar una apariencia cruda o desinteresada, sus piezas exploran temas de profunda relevancia social y personal, algunas de las cuales ha realizado en colaboración con miembros de su familia, amigos y gente desconocida.

Independientemente de con quien duerma es el slogan de una precaria tienda de colchones fotografiada por el autor y título de la exposición que recopila imágenes de distintas etapas en la producción del artista. Con estas fotografías Calderón continúa una serie de historias personales  elaboradas frecuentemente desde la perspectiva de un forastero resaltando la macabra complejidad de la posición del hombre en el universo.

“De estas fotos no podía brotar al mundo algo digno de conservarse: ¿Es esto lo que aprecié y conservé entonces con devoción y que incluso he conservado dentro de una caja? He aquí la incómoda injusticia a la que algunos fotógrafos se hallan condenados: ser otro a la hora más inapropiada meter la mano dentro del pasado en espera de encontrar una biografía y obtener retazos de memoria” tal como apunta el escritor mexicano Guillermo Fadanelli.

Caida-Libre / Miguel Calderón

Caída Libre – Video

El video proyectado en Caída libre explora el vínculo entre el ave y el hombre,  a través de un cetrero conocido como Camaleón. La cámara sigue sus pasos durante veinticuatro horas, desde su turno como cadenero en un antro de la ciudad, hasta que emerge en la madrugada para llevar a su halcón de cacería. El protagonista confiesa su cercanía con el ave, de la cual depende como ansiolítico para afrontar la realidad. A la vez, el filme ahonda sutilmente en el paralelismo entre cazar por instinto animal y las implicaciones que tiene matar a un individuo.

El interés de Calderón reside no sólo en las aves de rapiña sino en los objetos utilizados por los cetreros: artefactos personalizados que reflejan a su autor, así como la historia de cada halcón. A  pesar de su uso diario, a estas perchas las rodea un halo ritual; el artista encuentra en ellas una afinidad con las esculturas contemporáneas, las recolecta y reconstruye para exhibirlas en un contexto ajeno a su concepción original.

 

Pablo López Luz presenta los proyectos:

Pyramid
Frontera

Pyramid

Nace a partir del cuestionamiento de dos ideas principales: la historia y el papel que ésta desempeña en el mundo contemporáneo, y la creación colectiva del concepto de identidad.  A través de la historia, la población mexicana ha resultado víctima de una superposición de diferentes capas históricas e imposiciones culturales, que han culminado por crear una sociedad hibrida que lucha persistentemente por definir su propia identidad. La sociedad contemporánea, como resultado, oscila entre ideales de modernización ajenos (extranjeros) y un vínculo cada vez más frágil con un pasado elusivo.  Parece entonces que, en la mayoría de los casos, la reinvención prehispánica obedece mayormente a una necesidad social por mantener relevante una herencia cada vez más difusa, que a un continuum de identidad compartida.  En otro ejemplo, el surgimiento de la arquitectura neo-prehispánica en los edificios de gobierno y monumentos nacionales de la primera mitad del siglo XX,  correspondió a una necesidad ideológica de los gobernantes por fortalecer el sentido de nacionalismo mexicano.

Las siguientes fotografías describen un recorrido entre ruinas modernas, arqueologías decorativas y escalinatas pigmentadas, que de manera colectiva homenajean un pasado histórico que seguramente quedará omitido en el  nuevo discurso de progreso latinoamericano.

Frontera

Frontera es un proyecto fotográfico del paisaje de la frontera política entre México y EUA. A través de una compilación de fotografías aéreas realizadas durante los años 2014 y 2015, Pablo López Luz propone una lectura renovada y alejada de las narrativas que han circundado el tema, al retomar el espacio fronterizo desde la tradición paisajista. La propuesta fotográfica de López Luz apunta al valor simbólico de la frontera como catalizador del discurso político y social fronterizo. La demarcación fronteriza emerge como una cicatriz en la topografía del terreno y en el tejido social de la región.

Las fotografías fueron realizadas entre el invierno del año 2014 y el verano del 2015 sobrevolando el espacio aéreo de ambos países. Se llevaron a cabo cuatro vuelos distintos a bordo de un helicóptero Robinson R44 Raven II, cubriendo un total de 1,125 Millas Nauticas (2,083 kms.) a una velocidad entre los 80 y 95 Nudos y volando a una altitud entre los 300 y 1,676 metros sobre el nivel del mar.

 

Alejandro Cartagena presenta los proyectos

Car Show

Suburbia mexicana

 

Sobre la muestra 

La modernidad nunca ha sido definida mejor que por sus propios objetos.  Así, el auto fue el medio para accedernos a ella. Comprarlo y conducirlo fueron actos modernos, como moderno fue también su propietario. Las fotografías de las familias posando junto a imponentes carrocerías dejaron constancia de la narrativa de este ascenso. Rotos los límites de la velocidad pensable, las personas viajaron solas, a donde quisieron.

Su propuesta fue tan deslumbrante que consiguió transformar la idea de planeación de la ciudad, y por lo tanto del modo de vivir.  Aconteció entonces una invasión motorizada que no dejó lugar a dudas. Había que probar la potencia de esas máquinas en las nacientes ciudades.  Abrirle caminos, quitarle obstáculos fue el nuevo negocio sin límites. Pero fue esta supremacía, paradójicamente, la que terminó por contradecir sus promesas.

En futurama el auto se volvió trágicamente necesario. Caminar fue un acto de imprudencia. La sobrepoblación de autos colapsó a las avenidas y súper puentes convertidos en masivos estacionamientos. No hubo entonces quien detuviera su producción. Se deslizaron debajo de las puertas créditos para adquirir uno más, uno mejor. Creció entonces frente a nosotros una gigantesca ola policromática. Toneladas de ozono, metales y bióxido de carbono fueron derramadas a nuestros pulmones. Aún así, ir en auto siguió siendo un distintivo de clase. La velocidad surcó en el pavimento una grieta para dividir a unos de otros.

En su corto viaje por la historia de la humanidad, el auto introdujo otra percepción del tiempo y del espacio. Pasamos cada vez más horas dentro de él. Tiempo al que llamamos perdido. Es una especie de no-tiempo, como si lo realmente importante se hubiera quedado atrás, en el origen, o estuviera esperándonos en el destino. Nada de lo que acontece en el trayecto merece su propia atención.

Igualmente, el automovilista es anulado en la discusión sobre la infraestructura vial. Su experiencia psicológica de alcanzar ciertos límites de velocidad no interesa, ni los efectos del paisaje urbano sobre su bienestar. El número de muertes en hechos de tránsito indica cuán ingobernable es esta máquina frente al sufrimiento que llega a provocar.

Con todo, es impensable abandonarlo a mitad de la calle. Podemos cuestionarlo pero no bajarnos. En (lo que queda de) Futurama el auto es un acto de fe. Dime qué carro tienes y te diré cómo te va en la vida. Irnos bien. Esta tendría que ser una expresión definida por el viaje y no por el precio del vehículo. Pensar, en cambio, la vida como un trayecto nos obliga a cuestionar a dónde vamos en automóvil.

Ximena Peredo

Más info en la web de FOLA

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