Futbolistas Proyecto no terminado Guillermo-Serrano
Futbolistas Proyecto no terminado Guillermo-Serrano

“El conocimiento se manifiesta como una relación entre un sujeto y un objeto. En consecuencia, el verdadero problema del conocimiento se sitúa en la relación del sujeto con el objeto.”

Johannes Hessen

Reconozco que soy tan necio que quiero explicar algo que no sé si tiene explicación. En el momento en que me tomó por asalto la idea de escribir sobre cómo hacer un proyecto fotográfico, ya sabía que la respuesta era simple y sencilla: haciéndolo. Sin embargo, lo que quiero explicar (no sé bien cómo) es el tormentoso proceso que atraviesa un autor para llegar a esa conclusión.

La respuesta a ¿cómo hacer un proyecto fotográfico?, no está en un libro (¿o, sí?). Lo que sí he visto en internet son muchos ‘consejos’ o ‘claves’, en infinidad de páginas, para ‘desarrollar con éxito un proyecto fotográfico personal’, que funcionan como una guía para principiantes. Pero lo que aquí se plantea va por otro lado, buscando el punto de vista del autor.

Este texto no se planea como un manual de procedimientos (o, sí?), no obstante retomo dos manuales que me parece pertinente mencionar por su naturaleza y su contexto.

El primero es un libro que regalaban, hace años, cada vez que se abría la convocatoria estatal para pedir una beca en instituciones culturales, bajo un título muy gracioso y triste: Cómo elaborar un proyecto cultural (y no frustrarse si no lo seleccionan). Escrito por Carlos E. García Martínez.

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Este manual, que irónicamente se escribió como parte de un proyecto cultural sometido a concurso, en un tono entre didáctico, condescendiente e irónico, explica paso a paso cómo se deben estructurar las ideas al escribir un proyecto. Así, plantea desde cómo se debe poner el título (con no más de cinco palabras) hasta la forma de elaborar un presupuesto. La primera parte del manual cumple su función, te ayuda a poner sobre papel una idea (ayuda que se puede encontrar en cualquier otro sitio). Sin embargo, lo singular del libro es que habla sobre la frustración y el fracaso del artista, desde el punto de vista de un promotor cultural y no de un psicólogo.

En el capítulo titulado ‘Y si no seleccionan tu proyecto…’  el autor escribe:

La noticia de que el proyecto no fue seleccionado resulta difícil de aceptar para muchos creadores, ya que implica que hubo otros proyectos mejores que el suyo y esto golpea con dureza el ego del artista, ocasionándole desde una terrible desilusión y enojo que se manifiesta en conductas primitivas e infantiles, hasta una sensación de frustración que llega a poner en duda si realmente se cuenta con la capacidad artística necesaria para proseguir por este camino.

Obviando que García Martínez opina sin ninguna fuente que dé sustento a este argumento en el que asegura que, al ser rechazado, un artista manifiesta “conductas primitivas e infantiles”. Al final del texto concluye con sensatez:

No lo tome como un fracaso sino como una oportunidad para reflexionar acerca de su convicción de dedicar la vida a la creación artística. Intente revisar su trabajo con ojos realistas y analizar si cuenta con la calidad suficiente o requiere mayor preparación para alcanzar los niveles de satisfacción que demandan la crítica y el mercado. Siga visitando museos y galerías, asista a conciertos y talleres; manténgase actualizado en las innovaciones, tendencias y materiales de su disciplina artística, en suma, permanezca vigente en el círculo de los creadores.

 Ahora bien, ¿por qué hablo de este libro? Porque a su manera toca dos aspectos que considero importantes a la hora de hacer un proyecto: superar el temor al fracaso y tener convicción para salir adelante ante la adversidad.

A pesar de que no quiero que este artículo se convierta en un texto de autoayuda para fotógrafos (¿o, sí?), lo que quiero es dejar claro que, con base en la experiencia empírica, no hay mejor apoyo que estar consciente de que te vas a equivocar y que, aunque cuesta trabajo sobreponerse, es necesario perseverar.

El otro libro que me interesa, porque busca dar respuesta a las dudas de los creadores, es El arte de vivir del arte. Escrito por el artista Felipe Ehrenberg. Un manual para la ‘autoadministración’ y que en su portada exclama que los artistas que prosperan son los que tienen el corazón en el arte y los pies en la tierra.

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También en un tono jocoso (ahora que lo pienso, no sé si estos manuales tratan de enseñar o de divertir), Ehrenberg, en el capítulo ‘Los tiempos de la producción artística’, habla sobre los bloqueos creativos:

Hay ocasiones en que “las musas se olvidan del artista”, cuando simple y sencillamente no se nos ocurre absolutamente nada, por más que hojeemos libros de arte o platiquemos con colegas. Estos periodos de vacío duran pocos días, cuando mucho un par de semanas. Pero hay ocasiones cuando por cualquier motivo se llegan a prolongar por meses. Entonces empezamos a deprimirnos, seguros de que ya perdimos “el don”. Hay artistas que se espantan tanto que llegan a extremos como el suicidio o la política.

Tod@ creador/a profesional sabe que los dichosos bloqueos son cosa común; aparecen cuando hay enfermedades o problemas de dinero, o en momentos de la vida cuando sentimos que nadie nos hace caso y tenemos la impresión que nuestra obra no repercute en nuestro ámbito.

Saber que casi todo artista los sufre de manera periódica y que luego desaparecen es importante para no mortificarse demasiado y ponerle buena cara al mal tiempo. Sin embargo, es sencillo contrarrestar un bloqueo si aprendemos a archivar de manera ordenada ¡las ideas!: los apuntes, bocetos y los mil y un proyectos que se nos van ocurriendo día con día y para los cuales nunca tenemos tiempo suficiente. Llegando el tiempo de secas, un buen banco de ideas puede ser nuestra salvación.

Cito a Felipe Ehrenberg porque, a pesar de que no habla sobre cómo hacer un proyecto, aborda la condición humana del artista en primera persona, pide “no mortificarse demasiado y ponerle buena cara al mal tiempo.” Lo que me parece significativo pues, de nueva cuenta, cuando se habla de creadores que no saben cómo iniciar un proyecto entran a escena las emociones, ya que hay “momentos de la vida cuando sentimos que nadie nos hace caso”. (¿Será que todos los artistas necesitan un psicólogo? Yo creo que todas las personas, artistas o no, lo necesitan. Pero ese es otro tema.)

Algo que también me gusta de este manual de supervivencia para artistas (además del sentido del humor del autor y la ironía que tiene el hecho de que quien lo escribió ha vivido muchos años como funcionario cultural), es que da testimonio de que los artistas deben ser perseverantes para no llegar “a extremos como el suicidio o la política”.

En lo que corresponde a mi experiencia en el desarrollo de proyectos autorales, puedo decir que son más las ideas que se me ocurren que los proyectos que empiezo y que, a la vez, son más los que empiezo que los que termino. Es decir, en los momentos de crisis no me aqueja la falta de una idea sino la falta de ganas para empezar trabajar. Lo mismo que me agobia mantener firme la convicción de llevar esa idea hasta las últimas consecuencias y terminar un proyecto.

Malditas emociones. Es un verdadero problema esto de ser humano y no poder modificar mi software para desactivar o regular las emociones que afectan la toma de decisiones. (¡¿Cómo llegué a esto de la ciencia ficción?!). Tiene razón García Martínez, comienzo a tener una conducta primitiva e infantil. (O será que el que tiene razón es Ehrenberg y lo que siento es que nadie me hace caso y por eso empiezo a divagar).

En fin, cierro este artículo (que no el tema porque da para más) exponiendo una propuesta de cuatro pasos a seguir para hacer un proyecto fotográfico:

1.- Superar el miedo al fracaso.

2.- Empezar el proyecto.

3.- Cerrar el proyecto.

4.- Perseverar.

En conclusión, hacerlo. No hay recetas mágicas. Aunque se estudie técnica y teoría fotográfica, hay que aprender a equivocarse. Ir por la brecha de ensayo-error hasta asimilar que avanzamos cuando empezamos a equivocarnos.

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Guillermo Serrano

GUILLERMO SERRANO/Fotógrafo. Egresado del Seminario de Fotografía Contemporánea del Centro de la Imagen y del Centro de las Artes de San Agustín, en Oaxaca. Estudió Ciencias de la Educación en la Universidad Autónoma de Tlaxcala y Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México. Como autor, ha expuesto en ciudades de México, Hungría, España y Argentina. Parte de su obra se encuentra en acervos como la Colección Fundación Televisa, la colección de fotografía contemporánea de la Fototeca Nacional (SINAFO) y el Museo de Arte de Tlaxcala. Ha obtenido diversos reconocimientos como: Mención Honorífica en el Primer Premio Latinoamericano de Fotografía. Mención Honorífica en Artemergente Bienal Nacional Monterrey. Nominado al Festival Internacional de Fotografía Paraty Em Foco. Finalista en el Segundo Concurso de Fotografía Contemporánea de México. Seleccionado en la XIV Bienal de Fotografía del Centro de la Imagen. Seleccionado en 2010 para el Joop Swart Masterclass del World Press Photo por la región de México, Centroamérica y el Caribe. Becario de Jóvenes Creadores del FONCA en dos ocasiones. Ganador del Premio Tlaxcala de Artes Visuales. Su trabajo se ha publicado en el libros y revistas especializadas en fotografía contemporánea. Escribe sobre fotografía, cultura e imagen contemporánea y forma parte del proyecto independiente Laboratorio de Arte y Fotografía (LafO).

4 Comentarios

  1. Extremadamente interesante vuestro artículo, alentador.
    Creo que la problemática puede expresarse, si se me lo permite, también de esta forma: Hay que “vivir” en arte.
    Y…. también, si se quiere…. hay que posicionarse en lo que respecta el papel de la fotografía dentro del arte contemporáneo…. para lo cual también hay que posicionarse respecto del arte contemporáneo…

    Es decir, hacer fotografía puede convertirse (o no… 😉 ) en algo muuuucho más complicado que apretar un botón y manejar ciertas reglas básicas de composición. Hay que estudiar la historia del arte y de la fotografía dentro del arte…. hay que leer estética, y hay que trabajar el discurso que acompaña la imagen, ya que, y volviendo a la frase con la cual usted comienza su artículo; la fotografía contemporánea, que tiene poco que ver (a mi humilde juicio) con lograr una imagen “linda”, sucede cuando la imagen se establece como un “elemento de reflexión” entre el “sujeto” (el fotógrafo, el espectador, la humanidad) y la cosa (el mundo, los otros, la existencia en general…)

    Muy interesante la foto de la portada, que no debe ser la única de la serie.

    Saludos!

  2. Hola, en mi concepto de poder externar una forma de vida en el Arte, va mas allá de percibir como elaborar un proyecto, creo que crear desde mi punto fotográfico es ya un comienzo, habría que ver que para cada uno es una forma diferente percibir el concepto de Arte, que de acuerdo a el pensamiento educación visual y de conocimiento se da un punto de la percepción del Arte.
    Si me queda claro que si se a prueba o no el proyecto a de ser algo trascendental en el pensamiento como triunfo o fracaso pero la forma y creatividad que uno desarrolla para hacerlo es ya un comienzo en tu formación, e de aquí como se dice que el persevera alcanza yo lo manifestaría así en varios puntos a desarrollar:
    1.- Desarrollo del Tema ( Titulo del proyecto )
    2.- Materiales para su desarrollo
    3.- Condiciones de trabajo
    4.- Modelos y Props
    5.- Gente de apoyo
    6.- Proceso del Material
    7.- Edición y terminado
    8.- Impresión
    9.- Montado

    Claro es mi forma de hacer un Proyecto

    Saludos

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