Quién es Alfredo Boulton?

“YO”, Alfredo Boulton, 1938

Alfredo Boulton (1908-1995) fue uno de los más prominentes intelectuales venezolanos del siglo XX, autor de una extensa obra dedicada a la historia y el arte de su país. Su carrera se inicia hacia 1928, cuando regresa a Venezuela tras cinco años de estudios en Europa. Desde entonces, se destaca como fotógrafo excepcional, captando la imagen del valle caraqueño y de la ciudad que iniciaba su expansión urbanística fuera de los límites coloniales. Su interés por las artes visuales le llevó a integrarse rápidamente al círculo de artistas más importantes del momento, entre los que destacaban Armando Reverón, Francisco Narváez y Manuel Cabré.

Paralelamente a su actividad fotográfica, se dedica al estudio del arte venezolano, estudio que culminará con la Historia de la Pintura en Venezuela, sin duda el primer intento sistemático por comprender esta producción artística desde los tiempos coloniales hasta los años setenta. Más tarde, completaría su estudio con un ensayo sobre El Arte en la Cerámica Aborigen de Venezuela y con una serie de monografías sobre los más distinguidos artistas del siglo XX. Su obra abarca igualmente los estudios iconográficos sobre los próceres venezolanos y en particular sobre los retratos de Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre y José Antonio Páez.

Para 1908, cuando nace en Caracas Alfredo Boulton, en el seno de una rica familia de comerciantes, la capital venezolana era todavía un pequeño poblado caribeño. Su fisonomía distaba poco de la modesta urbe colonial que había sido durante más de trescientos años. 1908 señala también, con la instalación del régimen dictatorial de Juan Vicente Gómez, el fin de las sucesivas guerras civiles que habían marcado la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del XX.

Parque Monceau, 1920

En 1920, siguiendo una tradición familiar heredada de los orígenes franceses de su madre y de su padre, de origen inglés, Alfredo Boulton viaja a Europa donde estudia, entre Suiza e Inglaterra, hasta 1928. Su interés por la fotografía lo lleva a estudiar la obra de los fotógrafos más importantes del momento, entre los cuales destaca Man Ray, quien lo influencia fuertemente en su primer período.

En 1928, regresa a un país donde una nueva generación sueña de modernidad, a la vez política, oponiéndose al régimen dictatorial, y cultural, formando agrupaciones que pretenden construir las bases de una belleza criolla, auténticamente americana. Como los intelectuales y artistas de su generación, en Venezuela, en Brasil, México y otros países latinoamericanos, Alfredo Boulton busca crear una imagen que diera cuenta de las particularidades étnicas, geográficas y culturales de la América Latina. La fotografía fue el vehículo a través del cual intentó darle forma a esta necesidad generacional.

Placita de Chacao, 1930Caracas desde el Calvario, 1938Alfredo en los llanos, 1948

 Obra Fotográfica

Alfredo Boulton
por Fernando Carrizales, 1993

Entre 1928, cuando regresa a Venezuela tras cinco años de estudio en Europa, y en 1992, cuando realiza sus últimas imágenes, Alfredo Boulton desarrolló una considerable obra fotográfica en torno a un eje central: Venezuela, su paisaje, sus habitantes, su arte y su historia, mientras buscó, en sus viajes por la Europa grecolatina, las fuentes culturales de Latinoamérica.

La práctica constante y reflexiva de la fotografía durante 64 años, su función social como documento que arraiga en la memoria de un pueblo, y su valor artístico, se hacen patentes en el considerable conjunto de imágenes aquí reunidas.

1928-1937 Alfredo Boulton Inicia su primer período, con una obra claramente dividida entre los ensayos de corte surrealista (Macbeth, de 1928) y sus primeros estudios nativistas, apegados a la historia y la geografía venezolanas (Blanca, de 1930). Fotografía la ciudad de Caracas y sus alrededores la cual, impulsada por el inicio de la industria petrolera a gran escala, se transforma rápidamente, deshaciendo la estructura urbanística heredada de la colonia española.

Macbeth, de 1928Blanca, 1930Camino a Gamboa, 1930

1938-1956 Inicia el proyecto fotográfico a escala nacional, en el cual se propone atrapar las manifestaciones de una belleza autóctona, hispano americana, producto de un amplio proceso de mestizaje racial y cultural. Durante este período publica sus primeros ensayos fotográficos sobre Los Andes, La Margarita y Los Llanos, este último centrado en la figura de José Antonio Páez, héroe de la independencia venezolana. Su interés por la historia y el arte lo lleva paulatinamente a dirigir sus investigaciones hacia la historia y el arte de su país, así como a la iconografía de los próceres venezolanos. Este es también el momento de los grandes Viajes, esencialmente orientados hacia la Europa grecolatina, donde busca las fuentes del legado cultural venezolano.

los llanos de ortiz, 1948Vista Aérea de Margarita, 1944Reims, 1950

1956-1995 Con la publicación de su primer ensayo iconográfico sobre el rostro de Simón Bolívar, el gran impulsor de la independencia latinoamericana, su obra se centra, durante más de una década, en los estudios históricos donde desarrolla una obra de crucial importancia para Venezuela. En 1968, retoma su primera vocación por la fotografía en su ensayo sobre la Cerámica Aborigen de Venezuela, publicado en 1978. Los años ochenta y noventa serían un momento de revisión personal, retomando y publicando las imágenes captadas durante más de sesenta años. En sus últimas fotografías (1992) retoma el valle de Caracas desde el jardín de su casa, en las afueras de la ciudad, como lo había hecho en 1943. Pero la ciudad era ya otra, y en la urbe a veces caótica de hoy, casi nada quedaba del poblado caribeño donde había nacido, impregnado todavía de su pasado colonial.

Boca de Enase, década de los ’70A la sombra de los naranjillos, 1992

Publicaciones Fotográficas

Los libros de Alfredo

Al igual que su historia de la pintura y los estudios iconográficos sobre los próceres venezolanos, sus ensayos fotográficos constituyen una referencia nacional en este género de publicaciones. Son la obra de un artista que utiliza el poder constructivo de la imagen para darle forma a una particular visión de la geografía venezolana, su cultura, sus costumbres y tradiciones populares. En ellas se materializa uno de los rasgos determinantes de la realidad venezolana, esa “belleza criolla”, producto del inmenso mestizaje cultural y racial de la América Hispana. Entre sus libros se encuentran:

  • Fotografías
  • Imágenes
  • Imágenes de Occidente
  • La Margarita
  • Los llanos de Páez

Con otros autores

En colaboración con algunos de los más significativos escritores venezolanos, o solicitado por ellos, Alfredo Boulton ilustra con sus imágenes un considerable número de textos que, en el mismo período, y comprometidos como él con la idea de crear una obra eminentemente americana, intentaban darle forma a las particularidades raciales y culturales de un mundo aún ampliamente inexplorado por sus propios habitantes. Entre sus colaboraciones se encuentran:

  • Carlos Augusto, León La Niña de la Calavera (1948)
  • Arturo Uslar Pietri, Tierras venezolanas (1953)
  • Vicente Gerbasi, Tirano de sombra y fuego (1955)
  • Antonia Palacios, Viaje al Frailejón (1955)
  • Guillermo Meneses, La mano junto al muro (1972)

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Texto y fotografías tomados de la web de la Fundación Alberto Vollmer 

 

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