La frontera entre México y Estados Unidos es tanto un sentimiento como un sitio real. Marca una topografía lineal que no tiene una amplitud verdadera, salvo la creada por todo lo que ocurre a lo largo de su trayectoria. La proximidad y la distancia se perciben de manera diferente cuando estás en la línea: la línea cruza valles, cruza cadenas montañosas y atraviesa ciudades y pueblos. Las características y las ubicaciones cambian una tras otra. Así es como está configurado el terreno, pero los empalmes y las superposiciones a menudo hacen que parezca que hay una lógica irónica y caprichosa que lo rige todo.

La orientación en el desierto se basa en un proceso de escaneo del horizonte mientras se revisan simultáneamente los alrededores más cercanos. La frontera parece amplificar ese proceso. Sirve como límite funcional y abstracto, un fenómeno que se ve reforzado por las representaciones de mapas: el relieve sombreado en marrón o verde, los topónimos y otras demarcaciones geográficas simplemente terminan en la línea. Las circunstancias dependen necesariamente de dónde nos encontramos y cómo definimos el «aquí». En el terreno, cualquier reconocimiento abstracto de un borde disminuye a medida que uno se acerca a la línea, y luego desaparece. Incluso si uno sabe aproximadamente dónde está la frontera, puede ser difícil detectarla en el paisaje desde una distancia, y luego aparentemente se materializa. Esto tiene que ver con la forma en que las señales visuales dirigen nuestro ojo. Ya sea por un camino de tierra, cercas de ganado o intervenciones formidables de acero y concreto, una vez que nuestra vista es aproximadamente paralela al límite, su división de la tierra se distingue más fácilmente. A proximidad también queda claro que la frontera es una imposición en el espacio contiguo. No hay límites.

La sección occidental de la frontera entre Estados Unidos y México se divide en unidades que se pueden medir por la distancia entre obeliscos: 276 puntos de muestreo individuales marcan el límite terrestre entre el lugar donde sale del Río Grande y el que llega al Océano Pacífico. Estos monumentos, a menudo incorrectamente llamados «marcadores de milla» se colocaron a intervalos irregulares. Se colocaron con la intensión práctica de ser visibles desde marcadores adyacentes (aunque el cercado fronterizo ahora obstruye a muchos). Es el terreno el que dictó su emplazamiento, la mayoría están separados por una distancia de 2.5 a 3.5 millas.

Elmonumento fronterizo No. 1 se encuentra en la orilla oeste del Río Grande, donde se juntan los estados de Chihuahua, Nuevo México y Texas. Está entre los lugares más emblemáticos de la frontera en la base del Monte Cristo Rey, que está coronado por un crucifijo de piedra caliza de veintinueve pies de altura;  al otro lado del río, se alcanzaba a ver la fundidora de cobre ASARCO, ahora demolida. Hacia el oeste, hay cuarenta monumentos que marcan el límite entre El Paso-Juárez — una metrópoli binacional de 2.7 millones de personas —, y el Bootheel o esquina suroeste de Nuevo México. Este primer tramo de frontera terrestre cruza en su mayoría campo abierto dominado por gobernadoras (o arbustos de la creosota, planta común en los desiertos de Norteamérica); en un punto medio, uno se encuentra con las ciudades fronterizas de Columbus-Palomas. Estas ciudades son notables por la invasión transfronteriza de Pancho Villa en 1916 y la violencia de los cárteles que obligó al jefe de policía a huir de Palomas en 2008 para buscar asilo en Estados Unidos.  

David Taylor
Monumento fronterizo No. 122A,2007-15, David Taylor
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Monumento fronterizo No. 123, 2007-15, David Taylor

Los siguientes trece monumentos marcan el límite del meridiano, ya que corre de norte a sur entre las montañas Big Hatchet y la comunidad agrícola de Colonia el Camello, Chihuahua. En el Monumento No. 53, la frontera se redirige hacia el oeste hasta el Monumento No. 127. Ese tramo es de casi 170 millas, atraviesa siete cadenas montañosas, divide las ciudades de Douglas-Agua Prieta, Naco-Naco y Nogales-Nogales y nos lleva desde el desierto de Chihuahua hasta el de Sonora. En esta región, conocida como el archipiélago Madrense, la línea fronteriza divide un territorio de una asombrosa diversidad ecológica donde se puede observar un saguaro desde la sombra de un roble. En el Monumento No. 127, la frontera tiende hacia el noroeste, un ángulo provocado por una renegociación de la línea, conocida como Venta de la Mesilla, en 1853. Ubicados en un terreno montañoso, los monumentos están espaciados aproximadamente a un cuarto de milla de distancia, los monumentos No. 126, No.  127 y No. 128 están a simple vista el uno del otro, al transcribir un desvío de la frontera sobre el territorio. Los monumentos no. 127 a 204A siguen una línea recta y atraviesan algunos de los territorios fronterizos más remotos, sublimes y peligrosos.

David Taylor
Monumento fronterizo No. 190, 2007-15, David Taylor
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Monumento fronterizo No. 239,2007-15, David Taylor

Si miramos en cualquier dirección a lo largo de esa sección diagonal de 233 millas, bien podríamos observar territorios indígenas soberanos, sitios prehistóricos, un sendero para carretas, bombas sin explotar o santuarios discretos adornados con santos y llenos de oraciones por un paso seguro hacia “el norte”. Las personas que intentan cruzar aguardan el anochecer en lugares de espera en el lado mexicano. Algunos sucumbirán al calor y la deshidratación cuando vuelva a salir el sol. Se trata de una zona que es arqueológicamente rica, pues ahora los estratos más nuevos estarán compuestos por botines de tela, jarras de agua, tarjetas de teléfonos celulares, mochilas y ropa abandonada. El Monumento No. 204A (el renombrado Monumento No. 205) se encuentra en la ciudad de San Luis Río Colorado. Es una población grande, con 159,089 residentes, que linda con granjas industriales que se extienden hacia el oeste por 53 millas. La ciudad toma su nombre del Río Colorado, o lo que queda de él. Desviado para riego y agua potable, ahora es un lecho seco al sur de la presa de Morelos. Más al norte, sigue siendo un río viable, a pesar de que está restringido por impuestos. Vacío o lleno, el río abastece una corta pero ocupada sección norte-sur de 17 millas de la frontera.

La ruta norte hacia el monumento 206 abandona abruptamente el espacio urbano y atraviesa una serie de comunidades agrícolas que terminan en Los Algodones, una pequeña ciudad portuaria llena de taquerías, farmacias y consultorios de dentistas y médicos. Solo hay media milla entre el Monumento No. 206 en el río y el No. 207 donde uno puede ver las Dunas de Algodones. Dirigiéndose al oeste nuevamente, la frontera se define por casi 56 millas de cercas ininterrumpidas. Atraviesa las dunas aproximadamente en paralelo al Canal Todo Americano que suministra agua de riego desde el Colorado hasta el Valle Imperial perennemente verde y separa Mexicali-Calexico. La cerca termina aproximadamente 1.5 millas más allá del Monumento No. 223  y la agricultura da paso a una extensión de 20 millas del desierto de Yuha donde la línea cae por debajo del nivel del mar y luego gana 4,000 pies a medida que sube a las montañas de Jacumba. En las 4.6 millas entre los Monumentos Nos. 230 y 231, la temperatura puede descender de 15° centígrados al pasarse del calor del Desierto de Sonora a un clima más templado.

La elevación y la influencia climática del Océano Pacífico les proporcionan a las últimas 59 millas de frontera una sensación peculiar. Se convierte en un paisaje rocoso de aspereza de otro mundo entremezclado con ciénegas y robles; esta sección podría describirse como tectónica bucólica. Ranchos y ejidos se extienden a horcajadas en medio de un caos de afloramientos graníticos. En el Monumento No. 244A, se llega al Puerto de entrada de Tecate: un portal a un acogedor pueblo mexicano a la sombra de la montaña Cuchumá, conocida como Tecate Peak en Estados Unidos, y hogar de la cerveza más popular de México. Otras 10 millas al oeste, en un territorio más apartado, se encuentra el Monumento No. 250, que marca la entrada al majestuoso Cañon del Padre y también el comienzo abrupto de una sección de 3.52 millas de cercas peatonales fronterizas de  18 pies de altura que casi serpentea increíblemente a través del empinado cañón  y compite fácilmente con cualquier land art que uno pueda imaginar. No muy lejos del otro extremo se encuentra el Monumento No. 251 con una vista panorámica hacia el oeste. Llegar al lugar al anochecer nos brinda una puesta de sol dramática en el Pacífico que se desvanece en la iluminación de todos los fragmentos de la extensa reja de Tijuana. El tramo final hacia el monumento No. 258, en Playas de Tijuana, pasa por maquiladoras, barrios residenciales, colonias improvisadas, un aeropuerto internacional, instalaciones de aduanas, los centros de las ciudades de Tijuana y San Ysidro, una plaza de toros y un refugio de vida silvestre. El No. 258, el único marcador hecho de mármol y originalmente designado No. 1, preside el final del límite terrestre, donde los niños juegan, los turistas fotografían y los agentes de la Patrulla Fronteriza observan.

La frontera es como una oración ininterrumpida de topografía de 690 millas, del río al océano: ecosistemas llenos de flora y fauna, puertos de entrada, carteles de bienvenida, señales de advertencia, cercas, barreras para vehículos, sensores electrónicos, cámaras de transmisión en vivo, la reja repentina con la cual te topas, o nada en absoluto … y monumentos.

David Taylor
Narcotraficantes, Enero 10, 2012,Epílogo. 10 de enero de 2012, 10:47 pm., David Taylor

En una noche sin viento, iluminada por una luna llena, los tres hombres en mi fotografía transportaban pacas de mariguana a través del Monumento Nacional Organ Pipe Cactus. Se encontraban entre un grupo de ocho traficantes caminando por las colinas Cipriano y las montañas Bates antes de que fueran arrestados 12 millas al norte de la frontera. De haber continuado, su ruta de viaje habría cruzado el Valle Growler hacia un punto preestablecido para recogerlos. Si se hubieran dirigido hacia la Autopista 85 al norte de Ajo, Arizona, la caminata hubiera abarcado por lo menos 30 millas. Si la autopista interestatal 8 fuera el destino final, los hombres habrían conducido más de 60 millas de desierto.

Desde mediados hasta finales de la década del 2000, la migración y el tráfico de drogas fueron en gran medida actividades separadas. Desde ese entonces, las economías del narco tráfico y el tráfico ilícito de personas se han vuelto actividades relacionadas entre sí. Los cárteles reclutan migrantes para transportar drogas a cambio de pasar hacia Estados Unidos.

Dos hombres me dijeron que eran de Mazatlán, esperaban encontrar trabajo en California.

Originalmente publicado en: Exposure, volumen 49:1, Primavera 2016, pp. 4-11

Traducción: Mireille Torres Vega. Historiadora del Arte. Cuernavaca, 2019.

David Taylor
El trabajo de David Taylor explora las nociones de lugar, territorio, historia y política. Debido a que ha trabajado proyectos a largo plazo que revelan las circunstancias cambiantes de las fronteras entre los Estados Unidos y México, se le otorgó una beca Guggenheim 2008 y ha publicado dos monografías: Working the Line (Radius Books, 2010) y Monuments: 276 Views of the United States – México Border (Radius Books y Nevada Museum of Art, 2015). Su obra se encuentra en las colecciones permanentes de numerosas instituciones, como el Nevada Museum of Art, el Nelson-Atkins Museum of Art, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, el New Mexico Museum of Art y el Museum of Fine Arts de Houston. Los proyectos de Taylor han sido ampliamente publicados, presentándose en medios como Art LTD., The Guardian, el blog de The New Yorker, Politico, The New York Times, The Los Angeles Times, Places Journal, PREFIX PHOTO, Fraction Magazine y la edición México / Latinoamérica de la revista Esquire. Su obra se ha expuesto a nivel nacional e internacional en instituciones como The Aldrich Contemporary Art Museum, el Phoenix Art Museum, el MCA de San Diego, el Instituto Cultural Mexicano en Washington DC, el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, la Oficina de Proyectos Culturales en Jalisco y el MFA de Houston.

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