(En la agenda expositiva 2018 en Monterrey)

Pareciera que en estos tiempos tan volátiles, hacer una propuesta expositiva con valores críticos en el circuito del arte, supone un riesgo mayor que en otros tiempos. La hipersensibilidad de la sociedad, incluso de los mismos artistas, ha fomentado exposiciones sutiles, entretenidas, que buscan endulzar la mirada a los visitantes y participantes.   Sin embargo, creo que asumir riesgos en el arte, moverse por la no certeza y el cuestionamiento, generan espacios de florecimiento. En el año 2018, el circuito expositivo de museos, galerías y centros de arte de la ciudad de Monterrey vivió una agenda sin estridencias, a mi parecer, las propuestas expositivas, en general, pareciera que no perdieran, todavía, ese matiz decimonónico de hacer exposiciones con el único propósito de lanzar nombres al estrellato, consolidar nombres clásicos y el circo ferial de los concursos, premios o convocatorias que buscan más subir el ánimo de los artistas que de generar exhibiciones que sean consecuencia de procesos de investigación, de argumentos curatoriales y de generación de críticas al propio sistema cultural de la ciudad y al contexto que la rodea.

Dejo fuera de este planteamiento a los espacios independientes de arte, quienes han tomado por asalto, y quizás sin la conciencia total de ello, la vanguardia en la investigación y en la generación de propuestas artísticas, de pensamiento y reflexión. Corriendo riesgos que evidentemente están adheridos a su condición de espacios independientes.

De toda la agenda 2018 expositiva institucional de la ciudad, me quedo con tres exposiciones que apuntan, aunque sea de manera tímida, a interpelar el hecho expositivo, las formas artísticas y los procesos de reflexión de nuestro contexto.

Ellas son: Estructuras de  identidad: fotografías de la colección Walther, curada por Simon Njami y presentada en el Museo Marco, examinó y cuestionó una producción fotográfica amplia y diversa, geográfica y temporalmente, con una linea discursiva coherente que confrontó los estereotipos sociales desde ópticas contrapuestas ideológicamente. Además de un contenido temático denso, esta muestra nos aportó ideas y reflexiones en torno al coleccionismo de arte y su utilización mediada por un proceso investigativo, algo que pareciera muy evidente pero que no ha permeado lo suficiente en las prácticas coleccionistas de la ciudad.  Subrayo también el importante papel de la museografía para la construcción de diálogos entre imágenes de autores disímiles.

Estructuras de identidad: fotografías de la colección Walther | Museo Marco | Fotografía : Facebook del MARCO
Estructuras de identidad: fotografías de la colección Walther | Museo Marco | Fotografía : Facebook del MARCO
Estructuras de identidad: fotografías de la colección Walther | Museo Marco | Fotografía : Facebook del MARCO

En segundo lugar, la exposición Obra Inconclusa del colectivo Tercerunquinto, integrado por Gabriel Cázares y Rolando Flores, presentada también en el museo Marco y curada por Taiyana Pimentel y Cuauhtémoc Medina. Esta exposición marcó un hito importante, pues el museo dispuso sus espacios para presentar una individual  de artistas locales, que ciertamente poseen una sólida trayectoria y una obra altamente crítica con la ciudad y el país. El carácter político de los contenidos en los diferentes discursos artísticos planteados en sus obras, nos ubican inmediatamente en el frágil estado de las cosas de un país como México. La muestra creó una atmósfera crítica y reflexiva a la que el mismo museo le ha huido constantemente. Esto ya es un valor agregado a esta experiencia. No puedo dejar de mencionar de esta muestra, el traslúcido proceso de investigación de los autores que logramos detectar en cada una de las materialidades y medios utilizados en sus proyectos. Sin duda, en lo personal, es la exposición más relevante del 2018 en la ciudad de Monterrey.

Obra Inconclusa de Tercerunquinto | Museo Marco | fotografías Marcel del Castillo
Obra Inconclusa de Tercerunquinto | Museo Marco | fotografías Marcel del Castillo
Obra Inconclusa de Tercerunquinto | Museo Marco | fotografías Marcel del Castillo
Obra Inconclusa de Tercerunquinto | Museo Marco | fotografías Marcel del Castillo

En tercer  lugar, y aquí me voy a permitir una imprudencia puesto que participé en esta exhibición de manera directa, está la exposición Hiperpolis, presentada en la Nave 2 del Centro de las Artes, curada por Francisco Benítez y en donde participaron 23 artistas locales. La apuesta de esta exposición fue en tres vías. La primera vía fue la aplicación de un proceso curatorial independiente en un entorno institucional público, que desplazó la común práctica de convocar o seleccionar obras en términos cualitativos y meritorios, esto permitió que se tejiera un diálogo directo con las prácticas artísticas individuales de los autores de la ciudad, para desde las consecuencias de ese diálogo, generar un discurso diverso, híbrido y bien estructurado.

Hiperpolis | Centro de las Artes | Fotografías Davo Cruz

La segunda vía fue la selección de obras para la exposición que apuntó directamente a prácticas transdisciplinarias e híbridas, no solo en términos formales, si no en los procesos de concepción e investigación de los proyectos, esto propuso un ejercicio de desmontaje al aparato formalista de la fotografía como práctica artística, ubicando a la imagen al servicio de la idea y de las cuestiones temáticas y no al revés. De hecho, la misma metodología establecida de diálogos entre curaduría y autores, propuso un quiebre, de alguna manera, a ciertas prácticas fotográficas. El ejercicio de diálogo que se realizó  para esta exposición permitió a los autores abordar de manera expandida y dinámica las formalidades y la construcción de significado de sus obras. En algunos, este proceso fue inmediato, en otros, llevó algún tiempo o no se logró, lo que denota que aún existe una frontera entre la práctica artística contemporánea y ciertos hábitos fotográficos.

Hiperpolis | Centro de las Artes | Fotografías Davo Cruz
Hiperpolis | Centro de las Artes | Fotografías Davo Cruz

La tercera vía que presentó ésta muestra puso sobre la mesa una discusión sobre la ciudad, sobre nuestra ciudad, sobre una diversidad de puntos críticos que merecen ser pensados y reflexionados, no solo desde el arte y la academia, sino desde el público en general. A mi parecer, la experiencia reflexiva supera con creces la experiencia estética de la exposición. No hay manera de no insertarse, como espectador, en esta atmósfera crítica y reflexiva sobre lo que acontece en Monterrey, como espacio urbano, político, social, cultural y económico. Este clima fue generado individualmente por los proyectos de todos los autores, pero en especial, por el diálogo que se construyó entre las ideas ahí planteadas y que fue guiado desde la curaduría y la museografía.

Vemos entonces, que en estas  tres exposiciones relevantes del 2018, las dosis de riesgo son moderadas, pero aun así, cada una asume sus propias contingencias desde distintos ámbitos, como pudieran ser: los diálogos forzados en la exposición Estructura de Identidad;  el abordaje político y la creación de una atmósfera crítica en el trabajo de Tercerunquinto, desplegado en un espacio museístico que se asume neutral; o el intento de desmontar viejas prácticas dentro de la fotografía y el opinión crítica sobre Monterrey como lo plantea Hiperpolis.

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