En EspacioGAF.com Resaltamos la vida y obra del maestro de la fotografía ecuatoriana Hugo Cifuentes. Tomando esta nota que realizara el diario El HOY de ecuador en 1994.

Nación en Otavalo en 1923 y falleció en Quito en 2000.

Parece que está dormido. Su rostro pálido, de recién nacido, permanece tranquilo como en una larga y reposada siesta de mediodía. Sus ojos alargados no se abren, aunque su padre lo mueve para acomodar sus manitas y colocarlo en una pequeña caja de madera, junto a una larga vela que pronto se encenderá. El niño está muerto, la gente a su alrededor se prepara para el velorio.

«Huañurca», así se denomina la serie de fotografías con las que Hugo Cifuentes y su hijo Francisco ganaron el premio Casa de las Américas en 1984. Su trabajo muestra, en blanco y negro, la muerte de un niño indio, su velorio, su traslado y su entierro. Exhibe la cotidianidad, la tradición, las fotos espontáneas que este viejo ladrón de imágenes ha intentado captar desde que inició su carrera como fotógrafo.

Cuando tenía nueve años construí una caja de cartón a la que había colocado un vidrio como lente. Era mi primera cámara fotográfica, con ella jugaba e imaginaba que hacía fotos. Pero luego llegó la cámara verdadera, esa que su padre le compró en Guayaquil, a nueve sucres con rollo y todo. Aprendió sus primeros trucos con un fotógrafo de manga. Después llegaron los maestros que le enseñaron revelado y retoque cuando apenas tenía 11 años. Era la década de los 30. «En ese entonces en Quito había pocos fotógrafos, eran a penas una media docena, de los cuales dos o tres hacían fotografía artística. La gente, por esa época, veía a la fotografía como un misterio, las fotos eran algo mágico. No era arte, era mas bien un lujo, porque retratarse con vestidos de moda, peinados y paseos en La Alameda no era cosa de todos los días, y hasta los más pobres iban trajeados para fotografiarse».

Cifuentes recuerda que en esos años no había instituciones que se ocuparan de la preparación de los fotógrafos y peor de la difusión de sus trabajos. «Los fotógrafos trabajaban aisladamente, y había que pagarles a los maestros si uno quería trabajar con ellos».

A pesar de las dificultades para desarrollar una actividad tan poco considerada, Cifuentes siguió estudiando fotografía, en medio de sus locas escapadas para pintar y hacer música. A los 21 años este artista puso un estudio fotográfico, el estudio Cifuentes, que todavía existe en Quito. Lo que predominaba entonces era el retrato, tema central de las primeras exposiciones. «Me acuerdo que en una de estas primeras muestras, la de Paco Alaba Estrada, había la foto de una señora de sociedad imitando la pose de la Gioconda».

Las exposiciones de Hugo Cifuentes no tardaron mucho tiempo. La primera fue en Otavalo, luego en Quito y después en Brasil, México, Cuba, España…En medio del trabajo fotográfico Hugo Cifuentes trabajó en la pintura y la composiciones musicales, de las cuales sin duda recordamos al famoso Toro Barroso y melodías como el Diablo Huma.

«Hoy creo que se da más atención a la fotografía espontánea, a la que se cultiva no por razones económicas sino como cultura del país, aunque aquí a la fotografía le falta todo: estímulos, compradores, público en las exposiciones…». Así piensa este viejo artista, padre de cuatro jóvenes fotógrafos, que ahora está feliz porque considera que encuentros como el Mes de la Fotografía en Quito sirven para reunir a los fotógrafos ecuatorianos y, sobre todo, para divulgar un arte que todavía necesita de mucho impulso.

Fuente:  «Un mago de la fotografía.» Diario EL HOY, 1 Oct. 1994. Web. 19 Mar. 2013.

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