La idealización de la naturaleza como paraíso perdido, la contraposición entre civilización y naturaleza y el paisaje representado como complemento del paisaje tridimensional son algunos de las reflexiones que plantea Sánchez en esta exposición. Se trata de una serie de 15 fotografías de pinturas y dibujos que representan paisajes naturales, plantas y animales realizados en espacios públicos.

«La representación gráfica de animales, plantas y paisajes es una práctica que acompaña a la especie humana desde la prehistoria. Estas manifestaciones, originalmente asociadas a ritos mágicos, variaron según las sociedades se hicieron más complejas e incluyeron otros motivos y temas. Desde este punto de vista, hasta el grafitero más anarquista es, aun contra su voluntad, un riguroso tradicionalista. Que utilice una lata de spray en lugar de un pigmento vegetal y una estaca, como hicieron los primeros homo sapiens, es lo menos importante», explica Sánchez.

En el título de la serie, La naturaleza pictórica de la naturaleza, el autor realiza un juego de palabras implícito en el tema que aborda: Componer una imagen que incluye como elemento principal una imagen previamente elaborada, se convierte en una suerte de cacofonía. Dice Sánchez que el título es también una burla hacia expresiones cotidianas como “parece un cuadro” y otros lugares comunes alusivos a paisajes que el espectador considera dignos de ser pintados.

Más allá de las diversas lecturas que puedan darse al contenido de las fotografías, existe otro componente: La necesidad social de llenar espacios vacíos, como muros o estructuras lisas, y que muchas veces la naturaleza termina siendo el mejor tema para ocuparlos. Asimismo, en el montaje que propone Sánchez, la interacción entre las imágenes, sea armoniosa o contradictoria, termina cobrando un papel protagónico.

 

Tomás Rodríguez Soto

Consultor y Curador en Photo Edition Berlin, Alemania.

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