Fotografiar: El acto de capturar una imagen por medio de un proceso mecánico, químico y/ó digital. Es congelar una fracción de un universo real ó imaginario, es captar un estado de consciencia humana para ser compartido con la misma. Desde la imagen profesional lograda con los mejores equipos, hasta la fotografía naif hija de un celular.

Acto que ha pasado de ser un milagro químico, como lo era cuando apareció el daguerrotipo, a la forma más cotidiana, conocida y usada de comunicación en la actualidad. Vivimos en la era de la imagen, estamos rodeados de una pantalla global que funciona 24 horas al día, 7 días a la semana y en tiempo real.

La fotografía es el medio de expresión documental y artístico contemporáneo por excelencia, no solo por la cantidad, facilidad y versatilidad de los recursos tanto profesionales como aficionados con los que se cuenta para la creación y difusión fotográfica, si no porque hoy más que nunca, el público está ávido y claramente receptivo a la imagen.

Circunstancias que enfrentan a cada fotógrafo a un inmenso reto en cada creación: Conmover. Sí, conmover, hacer que esa imagen cumpla su objetivo de comunicar por encima de todos los impactos visuales que recibe el receptor segundo a segundo. En el caso de fotografías periodísticas y/ó documentales, logrando llevar con la mayor claridad y fuerza la información y en el caso de la fotografía artística permitiéndole entrar en un mundo de sensaciones, interrogantes y experiencias vitales superiores.

El acto de fotografiar abre por tanto un infinito mundo de oportunidades, al mismo tiempo que implica un compromiso cada vez más profundo con el oficio y las actividades paralelas que lo enriquecen y lo consolidan: La investigación técnica, estética y sobre todo conceptual. Además de la experimentación interdisciplinaria haciendo acopio de las otras artes.

Al estudiar procesos de preproducción, producción y postproducción de creadores como Richard Avedon, David Lachapelle, Annie Leivovitz, Fernell Franco, Mauricio Vélez, Ruven Afanador, Jean Paul Bordier, entre otros, comprendemos con mayor claridad todo el esfuerzo que implica desde el orden personal y profesional la creación de una gran imagen, esa que permea la mente del público por encima de la cotidianidad y que además permanece en su memoria por mucho tiempo.

Y es precisamente ese el papel de la crítica fotográfica, identificar en el mar de opciones que ofrece el mercado contemporáneo de la imagen aquellas que cumplen su objetivo de establecer un lazo con el público de manera contundente en consonancia con su cometido documental ó artístico.

A simple vista, parece un juego injusto que un criterio subjetivo enaltezca ó desdeñe una propuesta, pero la labor de la crítica va más allá de ello, porque aunque el poder de comunicación de la imagen es su mayor atributo, la forma como lo logra es también determinante y esto esta dado no solo por la pericia en el uso de más ó de menos recursos técnicos, sino primordialmente por la acertividad para la selección de esos recursos y la proporción de su participación en el resultado final.

Por otro lado está también el tema de la originalidad. Si bien es cierto que ser original en la época de la globalizacion y la hiper estetización, de la que habla Lipovestky en su más reciente publicación, parece rayar en utopía, y aunque es natural que los fotógrafos contemporáneos beban de distintas fuentes, hay algo que hace que una propuesta fotográfica logre hacerce única aún cuando es evidente el referente del que se nutre.

Es el caso de la Marilyn Monroe de David Lachapelle, obra que apropiándose del concepto de Warhol renueva ésta imagen frente a nuestros ojos por la innegable presencia del creador en la propuesta, su particular estética, su ética y gramática de la visión, cuya solidez confirma la capacidad que ésta fotografía tiene de permear el pensamiento, convirtiendo un re-made en una propuesta de comunicación válida y oportuna para nuestro tiempo.

Otro caso muy valioso es el de Jean Paul Bordier, quien se sumerge en complejos procesos de pre-producción donde participan pintores, modelos, maquilladores, escenógrafos, sumando a ello que la construcción de su imagen muchas veces obedece a la reinterpretación de obras insignes de la historia de la pintura moderna, dando fé de que cada creación es fruto de una cavilación y una investigación determinada, encontrándose cada vez más lejos de la serendipia que ofrece una afortunada imagen por simple azar.

Azarosas y largas jornadas detrás de la imagen como las que emprendió Annie Leivovitz en la guerra de Ruanda y Sarajevo, al igual que las que transcurrieron para Fernnel Franco tras su serie “Amarrados” en el Valle del Cauca y las que emprende hoy por hoy Mauricio Vélez tras el rostro de la contidianidad nacional actual, muchas circunstancias hacen que una sola imagen sea capaz de albergar todo ese contenido informativo y sensibilizador que la hace particular en medio de la hiperoferta.

La escena de creación y difusión de la fotografía que hace más que necesaria la existencia de la crítica, de un tamiz que entre a analizar la validez, el impacto e importancia de cada propuesta, comunicándolo y resaltando con ello el papel fundamental que tiene la gran fotografía en el contexto social actual.

La crítica en el territorio de la fotografía está llamada a exaltar por demás los esfuerzos y logros de los jóvenes talentos, como es el caso de la creación de Andrés Sierra, Santiago Escobar y Natalia Beahine, lentes que nos enfrentan a una fotografía que desprovista de exceso de artilugios tecnológicos conmueve profundamente por su naturaleza descarnada y honestamente humana, en medio de una sociedad aparentemente deshumanizada.

Lejos de establecer una inquisición, la crítica fotográfica no es más que un espacio donde se tejen vasos comunicantes entre los más valiosos trabajos y un público ávido de imágenes fabulosas en un instante histórico: El mejor momento para ser fotógrafo.

*María del Pilar Rosario forma parte de los columnistas de la Revista Enfoque Visual. Una de las más importantes publicaciones para Colombia y toda la región Latinoamericana especializada en fotografía, imagen y video, con la que compartimos contenido gracias a una alianza editorial con EspacioGAF.com. Si deseas recibir algunos ejemplares de cortesía de Enfoque Visual en su versión digital, envía un e-mail con asunto: DESEO UN EJEMPLAR DE CORTESIA a info@revistaenfoquevisual.com, incluye tu nombre, tu profesión y tu paÌs.

María del Pilar Rodríguez
Comunicadora social, periodista, escritora, formada en gestión cultural y crítica de arte por reconocidos maestros del arte colombiano, ha desarrollado gran parte de su carrera alrededor de la curaduría y la asesoría en Relaciones Públicas. Domina, trabaja y elabora todos los géneros periodísticos con particular interés en el perfil literario y la crónica bajo el rigor de los criterios del denominado "Nuevo Periodismp". Contempla el arte como un medio de comunicación y una herramienta de catarsis social imprescindible para la evolución de la sociedad híper - moderna.

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