Desde el jueves 14 de mayo hasta el domingo 5 de julio el Centro Cultural de España-Casa del Soldado albergará MIRADAS, la primera exhibición organizada por la fundación CASA SANTA ANA.

La muestra acoge poderosos retratos tomados por ocho fotógrafos contemporáneos de tres continentes y vasta fama internacional: los estadounidenses Diane Arbus, Alec Soth y Philip- Lorca diCorcia, la holandesa Rineke Dijkstra, el camerunés Samuel Fosso, el sudafricano Pieter Hugo, el alemán Ingar Krauss y el ucraniano Boris Mikhailov.

Con esta importante muestra colectiva, y con la convocatoria a su Primer Concurso de Fotografía, la fundación CASA SANTA ANA inicia formalmente su gestión y compromiso con el fomento del arte contemporáneo en beneficio de los residentes de Santa Ana y alrededores, de los artistas y ciudadanos de Panamá, y de la revitalización del centro histórico. Conoce las bases del concurso aquí.

La apertura al público de CASA SANTA ANA está programada para coincidir con los 500 años de la fundación de Panamá, la capital más antigua en tierra firme americana. CASA SANTA ANA, que se alojará en un antiguo palacio al lado de la histórica plaza Santa Ana, ofrecerá becas, gestará exposiciones y actividades culturales y educativas múltiples artistas y personas de todas las edades, articulará una red de alianzas culturales estratégicas, y publicará libros y catálogos.

Detalles inauguración:
Nivel 100 del CCE|CdS
Entrada gratuita
Fundación Casa Santa Ana. + info
Centro Cultural de España-Casa del Soldado
Diablo Rosso.

Conoce más sobre los fotógrafos que se exhiben en esta muestra

Diane Arbus
Estados Unidos, 1923-1971

Nadie lo dijo mejor que Hilton Kramer: “Diane Arbus fue una de esas figuras —tan raras en los anales de la fotografía como en la historia de cualquier otro medio— que de repente, con un salto audaz a un territorio que antes se consideraba prohibido, alteró los términos del arte que practicaba”. La mayoría de sus sujetos —excéntricos en apariencia y forma de vida— fueron retratados en Nueva York entre 1950 y 1960. Le fascinaba más la psicología que la sociología del retratado; la vida interior del freak, del proscrito, del perdedor, del paria en un sentido arquetípico, enigmático y atemporal. La razón probable: su aversión a la tiranía de la normalidad. “Trabajo desde la incomodidad”, solía decir.

Rineke Dijkstra
Holanda, 1959

Con simplicidad desarmante, esta célebre fotógrafa retrata a personas en estados de transición: mujeres recién convertidas en madres, jóvenes soldados israelíes, preadolescentes en la playa… Cada sujeto proyecta una presencia monumental y a la vez frágil e inquietante, no sólo por su aspecto físico, sino por cómo asoma, de forma casi imperceptible, su cambiante estado interior. Admira a fotógrafos de la talla de August Sander, Diane Arbus y Thomas Struth, pero su máxima fascinación e influencia provienen de las obras maestras de Rembrandt, Vermeer y Verspronck en el Rijksmuseum de Ámsterdam: “La luz, así como las fuerzas emocionales y psicológicas en juego, son increíbles en esos cuadros. Prefiero los viejos clásicos a las exposiciones de arte contemporáneo”.

Samuel Fosso
Camerún, 1962

Con apenas 13 años, Fosso instaló un estudio fotográfico en Bangui, República Centroafricana, luego de escapar de la guerra nigeriana. De día tomaba retratos para ganarse la vida; de noche dirigía la cámara a sí mismo. “Empezó como una forma de verme crecer. Poco a poco se convirtió en una historia personal… y en arte, supongo”. De manera provocadora, divertida y original, Fosso personifica a íconos de la cultura y la política negra, como Martin Luther King, Malcolm X, Angela Davis y Patrice Lumumba. Su obra revela que podemos crear nuestra propia identidad como nos venga en gana. Hoy es visto como uno de los artistas más importantes de África.

Pieter Hugo
Sudáfrica, 1976

“Sudáfrica es un lugar tan fracturado, esquizofrénico, herido y problemático”, advierte Pieter Hugo, quien ha dedicado su vida a exponer las hondas cicatrices heredadas del apartheid en su país natal y el colonialismo en toda África. Sus fotografías desgarradoras nos obligan a conocer gentes, lugares y situaciones increíbles. Hugo también explora el potencial performático de la fotografía. La serie “La hiena y otros hombres”, por ejemplo, tomada en Nigeria, retrata a individuos que se ganan la vida desfilando animales peligrosos por distintos pueblos y ciudades. Con paciente atención y empatía, Hugo nos invita a mirar más allá de las apariencias y prejuicios que tanto daño siguen haciendo a los miembros de este asombroso y sufrido continente.

Ingar Krauss
Alemania, 1967

En sus retratos de niños y adolescentes que viven en orfanatos y prisiones juveniles ubicados en el antiguo bloque soviético, Ingar Krauss captura sus gestos severos pero sutilmente convulsivos. “Reconozco que estoy especialmente interesado en los niños que ya poseen una biografía: huérfanos o criminales. Ya tienen una historia que contar. Parecen cargar con una responsabilidad que no es infantil”. Sus retratados poseen experiencias que los han arrancado de la niñez y convertido en adultos prematuros y solitarios, estoicos pero heridos, melancólicos pero desafiantes. La forma como visten y el mismo papel fotográfico —comprado en Europa oriental— evidencian un mundo incoloro y detenido en el tiempo.

Philip-Lorca di Corcia
Estados Unidos, 1955

Este crítico de arte, profesor de Yale y uno de los fotógrafos más reconocidos de su generación, sostiene que sus retratos son documentales cinematográficos o escenificaciones. Su serie más reciente, “East of Eden”, ofrece una mirada crítica y ominosa a la crisis actual. Para “Hustlers”, contrató a trabajadores sexuales, pagándoles la misma cantidad que cobran por sus servicios. Para “Heads” escondió luces estroboscópicas en Times Square, logrando que sus retratos de incautos transeúntes posean una cualidad sobrenatural. “Cuando se contempla una de sus imágenes siempre se tiene el presentimiento de que algo inesperado va a ocurrir. Una atmósfera de intranquilidad lo llena todo”, escribe Miguel García-Vega.

Boris Mikhailov
Ucrania, 1938

Cuando la KGB encontró fotos de su esposa desnuda, lo despidieron de su puesto como ingeniero y se convirtió en fotógrafo a tiempo completo. Durante casi medio siglo ha retratado la vida en Ucrania con un filo crítico, sin importar el sistema político. Sus fotografías sugieren que a los ucranianos les ha ido tan mal o peor en la etapa capitalista. Desgarradora e íntima, su mirada nunca es condescendiente. Experimenta con filtros, montajes y colores que simbolizan situaciones sociales y políticas. Lisiados, alcohólicos, trabajadores sexuales, viejos, enfermos, indigentes ríen, beben, se abrazan, se acuestan en plena calle, se desnudan, lloran… se preparan para morir. Mikhailov también ha hecho retratos en Berlín, donde ahora reside, aunque mantiene su identificación con individuos al margen de la sociedad.

Alec Soth
Estados Unidos, 1969

Integrante del prestigioso grupo Magnum, Soth capta imágenes irresistibles y cinematográficas que aluden a historias escondidas. Hilarie M. Sheets sostiene que “Soth ha forjado su carrera fotográfica buscando química con extraños”. En su trabajo con mujeres, por ejemplo, el artista se pregunta cuán honestamente las retrata. “¿Las idealizo en mis fotos? ¿Las sexualizo? ¿Por qué aparecen así? En fotografía, la forma como respondo al tema es tan importante como el tema mismo”. Contrario a la mayoría, usa una cámara de muy gran formato que lo obliga a demorarse mucho en cada foto, desarrollando así una intensa relación con sus retratados. Según Soth, este es el aspecto medular de su arte.

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