Y es que Paz Errázuriz Körner a través del retrato del otro da cabida a las respuestas  que siempre ha buscado, se permite responder con mayor libertad mediante la fotografía, desde  que  Chile estuvo sometido por la dictadura de Pinochet (1973-1990), esa búsqueda  se ha venido  manifestando como una metáfora de la realidad,  que viene a estar muy contextualizada porque desde lo local habla de la historia nacional,  cada obra   que realiza está planteada en conseguir respuestas  generadas por el entorno del afuera, de aquello ajeno al  poder, que no corresponde al margen de un sistema,  es decir, Paz Errázuriz parte de lo que ella denomina la minoría, una minoría que asume como mayoría, porque la minoría viene a representar la apariencia general de todo un país.

            Errázuriz nace en Santiago de Chile (1944), graduada como docente de básica en la Pontificia Universidad Católica de Chile (1972), cofundadora de la AFI (Asociación de Fotógrafos Independientes), desarrolló su interés por la fotografía de manera autodidacta, pasando por publicaciones de corte educativo, hasta llegar a obtener la Beca J.S. Guggenheim Memorial Foundation, convirtiéndose así en la primera chilena en adquirir dicha beca, posteriormente complementa parte de su formación en el International Center of Photography de Nueva York (1993).

La relevancia de Errázuriz parte del hecho de crear todo un imaginario de la minoría, donde se dignifica al retratado, ya sea por la complicidad de la mirada con que la autora se abre ante el espectador por medio del sujeto fotografiado, o por presentar con real belleza lo imperfecto, aquello que no corresponde al estereotipo/ideal,  cada serie se convierte en un capítulo de la novela que ha estado escribiendo a través de su poética visual que funciona como espejo de sí.

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            Podría estimarse que sus trabajos están orientados bajos dos grandes líneas temáticas como lo son: lo incorrecto-contrario (que no está privilegiado) y la vida-muerte bajo el tópico del tiempo, en el primer grupo se puede constatar con las series “Dormidos” (1980)  como metáfora de la ciudad dormida, que juega en oposición a “Personas” (1980) en la cual muestra el modus vivendi de las clases más pudientes de la época,   “El circo” (1984) donde pareciera  demostrar que quienes forman parte de él en  su inhabitual estilo de vida, pueden parecer sujetos comunes al colectivo social; “La manzana de Adán” (1990) es uno de sus trabajos más conocidos, le llevo cuatro años aproximadamente elaborarlo, en el cual proyecta con total complicidad la naturaleza del coexistir de los travestis como reflejo contrario a la establecida heterosexualidad, se une a este tópico “Muñecas, frontera Chile-Perú” (2014) en el cual deja a un lado su excelente manejo del blanco y negro y se adentra en el color para retratar a un grupo de mujeres prostitutas.

“El infarto del alma” (1992-1994)  desarrolla un corpus de trabajo sin ninguna intención despectiva,  donde capta los rostros de las parejas vinculadas emocionalmente del  Psquiatrico Phillippe Pinel de Putaendo en Santiago, logra una poética de la ternura en medio de un mundo desconocido.  Y da

Paz Errázuriz
Paz Errázuriz

continuidad a su interés de dignificar al otro y por ello a pesar que visualmente resultó ser un trabajo fuerte y comprometedor siguió fotografiando en el psiquiátrico para presentar “Antesala de un desnudo” (1999) donde los cuerpos envejecidos de las mujeres salen a relucir de las oscuras paredes y pisos de los baños del mencionado sanatorio, mostrando la precariedad del sistema hospitalario y lograr luego mejoras en éste, después de la presentación de la serie fotográfica.  Sigue exaltando lo femenino con “Mujeres de Chile” (1992) para destacar los rostros de mujeres dedicadas a oficios poco valorados.

            Por otra parte, en un segundo grupo temático se encuentra: “Memento mori” (2004) en el que refleja la mirada de quien no está para representar el tiempo como puente entre la vida y la muerte; “Un cierto tiempo” (1986-1990) desarrollado durante cuatros años donde retrató a su hijo un vez al mes y captar la transición. Bajo este tema “Niñez y vejez” despunta una visión sobre la infatilización social que toca a los ancianos; Y “Cuerpos” una serie en la que se siente representada porque plantea el reconocimiento y disfrute del paso del tiempo en el cuerpo (tanto de hombres como mujeres) y como se opone de manera crítica al culto constante por la juventud y el ideal de belleza. Por último “Tango” retratos de parejas adultas en el disfrute del ocio en clubs de bailes.

Paz Errázuriz
Paz Errázuriz

           No obstante su ojo incesante y crítico ha permitido conocer todo un juego de contrariedades y paradojas que normalmente no son percibidas o representadas como lo demuestra en  “El combate contra el ángel” de 1987, conformado por retratos (boxeadores) cargados de miradas reveladoras de una precariedad y vulnerabilidad de su ser y existir.  De igual manera se interesa en mostrar en “Luchadores del ring” del 2002,  la singularidad y fragilidad que en el estilo de vida de quienes se dedican a la lucha libre. Puede que ese carácter cuestionador en su obra dio pie a la breve serie “Exéresis” (2004) cuestiona desde lo simbólico la masculinidad y da pie a la reflexión sobre lo ambiguo, al género que puede resultar indefinido.

Cabe destacar dos series cuya temática todo fotógrafo se ha planteado trabajar como lo es el hecho de no poder ver y Errázuriz lo manifiesta en  “Ceguera” (2003) corresponde a una serie que está por ahora sin culminar y consta de retratos de personas invidentes y “La luz que me ciega” (2010) concierne a un trabajo interdisciplinar y co-autoral que resulta ser un metalenguaje sobre la reflexión ¿qué se ve, cuándo se ve?  Puesto que, retrata a un grupo familiar afectado por una enfermedad congénita como la acromatopsia, es decir, su visión sólo les permite apreciar el mundo en blanco y negro, pero el título de la serie justifica el argumento de los retratos porque justamente la luz siendo la que permite ver, a estas personas los ciega, entonces queda como interrogante ¿qué vemos cuando vemos, se puede ver a pesar de la luz?

Chile viene a estar muy  bien representando gracias al laureado trabajo de Errázuriz en distintas oportunidades como su participación en la última Bienal de Venecia, el Premio Ansel Adams, otorgado por el instituto Chileno Norteamericano de Cultura en 1995, Premio Altazor de las Artes Nacionales en la categoría de Fotografia por Replicas y sombras en 2005 al igual que, el  Premio a la Trayectoria Artística del Círculo de Críticos de Arte de Chile.

Ahora a sus recién cumplidos 72 años de edad  Errázuriz  es una de las fotógrafas chilenas más reconocidas a nivel mundial, por el importante trabajo realizado con carácter analítico y a su vez metafórico, el cual sigue llevando a cabo sin perder ese continuo en todas sus series caracterizadas por la complicidad, libertad y honestidad, es por ello que en la edición del 2015 recibe el mayor reconocimiento a su trayectoria, como lo es el premio PhotoEspaña.

 

Kevin Corredor
Kevin Corredor, nace en San Cristóbal en 1988, Licenciado en Educación mención Castellano y Literatura, ULA - Táchira 2010, participó como tallerista de fotografía en la frontera colombo-venezolana a través del Servicio Jesuita a Refugiados con niños solicitantes de refugio, de allí nace la idea de crear la Fundación Cultural Parpadoelocuente en el 2013, para fungir como un espacio alternativo para la formación visual de los tachirenses; Becado por la Escuela Prada de Fotografía (Maracay) en el 2014 con la Beca Félix Facchín, Representó a Venezuela en el 21° Concurso Latinoamericano de Fotografía Documental 2015 Escuela Nacional Sindical, Medellín, Colombia.

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