MIGUEL GRACIA, FOTÓGRAFO VENEZOLANO (Zaragoza, España 28 de agosto de 1931 – Caracas, Venezuela 1 Enero 2009).

A los 14 años, Miguel Gracia comenzó a trabajar como aprendiz de orfebre en Zaragoza, profesión que le apasionó y ejerció en su ciudad natal, hasta que en 1956 emigra a México como diseñador y fabricante profesional de joyería. En Ciudad de México hizo contacto con grupos de diferentes disciplinas artísticas, y se aficionó al teatro donde conoció a las figuras más relevantes de la escena de entonces. De su estadía en México cabe señalar la profunda amistad que le unió con Jesús Matamoros, crítico, pintor y escultor español de reconocido talento, que decidió viajar a Venezuela y quien, pocos años después, desempeñaría un papel importante en la vida de Miguel Gracia.

Miguel Gracia viaja a Venezuela en 1958, asume este país como su hogar definitivo, y continúa con su profesión de joyería hasta que, en 1964 animado por su amigo Jesús Matamoros, entonces gerente de la Tipografía Vargas y director de la revista Kena, Miguel publica sus primeras fotos en dicha revista. En 1971 se casa en Caracas con Pilar Blanco del Arco y, en 1977, es contratado como Fotógrafo Artístico del Consejo Nacional de la Cultura -CONAC-, momento en que abandona definitivamente su profesión como diseñador y fabricante de joyas.

De carácter fuerte, pero sereno y profundo, Miguel Gracia fue tan preciso y oportuno para hablar como oportuno y preciso para intuir el improrrogable e irrepetible nanosegundo en que, disparar su cámara fotográfica creó la diferenciaría entre una foto-recuerdo y la foto- arte. Este don le valió el reconocimiento de ser el fotógrafo más cabal, preciso y estético de las artes mientras… él mismo hacía arte. Su formación fotográfica fue autodidacta y, como profesor, él mismo declaró “ser muy exigente”.

Toda la obra referida a las artes escénicas, la realizó Miguel Gracia con una cámara Leika M4, en material 35mm blanco y negro, utilizando para cada montaje teatral un promedio de dos rollos y, para danza, en el renglón de ballet hasta 7 rollos por función. Para realizar sus fotos de prueba usó una cámara Rolex 120mm blanco y negro o color de acuerdo a los requerimientos. En todos los casos, él mismo reveló, copió y amplió las fotografías en su laboratorio, logrando un estilo diferente y personalizado.

Por su constante y silenciosa presencia en las salas, se afirma de Miguel Gracia que fue el hombre que más teatro vio en Caracas y el interior de Venezuela durante los muchos años que se dedicó a la fotografía. Su obra fotográfica referida al Teatro y la Danza, que abarcó también festivales en Francia, España y Colombia, ha recorrido varias ciudades de Venezuela con un total de 71 exposiciones, y también han sido vistas en Cuba, Colombia, Francia, Alemania, España, Hungría y Suecia. Hasta el momento, sus fotografías han ilustrado un total de 37 libros de autores venezolanos y extranjeros. La aparición de sus fotos en revistas y folletos alcanza un total de 56 publicaciones, y su aparición en periódicos se multiplicó a través de los años en periódicos como El Nacional, El Universal, Diario de Caracas, El Mundo, Últimas Noticias, 2001, Diario del Festival, El Periódico de Occidente, Diario de Oriente, Panorama de Maracaibo, Papel Literario, Séptimo Día o El Heraldo de Aragón, acompañando las columnas de críticos de la escena e, incluso, las muchas entrevistas que se le hicieran con motivo de sus exposiciones, reconocimientos o premios.

Miguel Gracia fue distinguido en Venezuela con: La Orden al Mérito en el Trabajo en su Segunda Clase, en 1990 La orden al Mérito en el Trabajo en su Primera Clase, en 1999 El Segundo Premio Nacional del Libro, mención Arte, en 2004 El Premio Nacional, Mención Fotografía, 2004-2005 Distinguido Miembro Honorario, como Profesional del CNLTV – MH-015, en 2007

Su legado: Producto de su pasión y con más de 40 años de profesión, la obra artística de Miguel Gracia da como resultado el más completo archivo histórico de las artes que, organizado cronológicamente y dividido en cuatro apartados, lega para la posteridad una memoria gráfica de la actividad artística venezolana. 1. El archivo de teatro abarca desde el año 1965 hasta el 2007, con un total de 2.774

montajes cubiertos. En este apartado quedan registrados y organizados el seguimiento por temporadas de 84 grupos estables venezolanos, más un total de 92 festivales nacionales e internacionales.

2. El archivo de danza abarca desde el año 1970 al 2007, con un total de 1063 montajes cubiertos, la asistencia a 113 festivales y el seguimiento por temporadas de 47 grupos estables.

3. En el archivo de personalidades encontramos un registro de fotos a destacados artistas venezolanos: pintores, poetas, actores, actrices, escultores, escritores, cantantes y bailarines que, gracias a la mirada de índole psicológica de Miguel Gracia, se nos presentan no como un rostro, sino con la personalidad, genio y carácter que individualiza a cada uno de ellos.

4. Y finalmente, un archivo de temas varios, con fotos en torno a: ópera, cine, televisión, arquitectura, pintura, deportes, escultura, museos y paisajes.

Perfil humano y artístico de Miguel Gracia:

(Extractos) “Son muchas las veces que he visto a Miguel con una cámara, más que por ejemplo con un vaso de vino en las manos, lo que podría indicar que nos hemos relacionado más por trabajo que por amistad. Y no es así, lo que ocurre es que la cámara es como un apéndice para Miguel. Podría salir a la calle sin zapatos, pero jamás sin ese factor que es una prolongación de su retina, de su alma. Muchas veces, pero no tantas como hubiera querido, he disfrutado de su compañía y amistad y, como ser humano, es tan lúcido y hermoso como los productos de su oficio”. Rodolfo Santana, “El Teatro Venezolano visto por Miguel Gracia”, 2004

“Miguel Gracia ha venido realizando una callada labor. Son 31 años de una constante actividad fotográfica, de una fructífera labor y de humildad (…) Una vida y obra como la de Miguel Gracia merece ser destacada. Allí está su trabajo, en esta muestra nos enseña parte de su registro del ballet y de la danza, pero también está el teatro del que es un testigo de excepción. Miguel Gracia se enfrenta con lo que está sucediendo en un escenario. En sus imágenes, se recoge un instante. Un instante que se anida en la memoria del espectador, quizá no el que haya registrado éste quizá otro, pero tan efímero como el primero. ¿Cómo poder describir la emoción que se produce en el momento en que el vuelo del bailarín penetra en nuestro recuerdo? ¿De qué manera hablar de ello, cuando es pura emoción la que nos embarga? Allí está Miguel Gracia registrando ese instante. Imagen por excelencia documental. Imagen por excelencia estética, impregnada de belleza, de plasticidad.” Juan Vicente Gómez, “El vuelo detenido”, diario El Universal, 1998

“… fuimos a ver la exposición anunciada para las 7:30 pm como hora de apertura e inauguración por CRITVEN, en el Día Internacional de Teatro en homenaje a Miguel Gracia, en la Sala Cadafe del MACC. Este excelente artista con uniformidad en cuanto a calidades, expone su testimonio de lo más importante realizado en Caracas en el campo teatral desde 1975 en que se comenzaron a otorgar los premios nacionales de la crítica. (…) puede reconstruirse a base de las 40 fotografías exhibidas lo más importante visto en estos 17 años, pues no expone las fotos que más le gustan a él, sino las escenas donde cree haber captado mejor lo más significativo de cada obra”.

Eduardo Robles Piquer, “Rasguños”, diario El Nacional, 1987.

“En realidad, el concepto de fotografía de arte no existía en Venezuela. Pero este sagaz profesional, a lo largo de 51 años de carrera ininterrumpida, logró establecer (…) la diferencia entre una gráfica tomada para la ocasión de algún reportaje y un recuerdo permanente. Incluso, no pocas veces, sus fotos han servido para transformar el concepto estético de una puesta en escena.”

Andreína Gómez, diario El Nacional, 1998.

“Riguroso, obsesivo, severo, apasionado, le molesta el descuido, la indolencia; cualquier acción debe tener para él un destino transparente, convirtiendo su vida en obra, en acto que deja huella. Pero por encima de todo, algo es claro y notable: su entrega y lealtad que hace de las relaciones humanas, un vínculo sagrado. Jamás traicionará, nunca falta a la palabra, será generoso sin reservas, obligando a los demás a ser menores.”

Juan Carlos de Petre, “El Teatro Venezolano visto por Miguel Gracia”, 2004 Miguel Gracia falleció en Caracas el 1 de enero del 2009

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