Texto de Sala de la exposición “Todo por ver” y “El estado de las cosas”. Fotografía contemporánea mexicana en el Foto Museo Cuatro Caminos en México de septiembre a diciembre 2015

Curaduría y texto por Francisco Mata Rosas y Gerardo Montiel Klint

Una sociedad mira y se construye a partir de imágenes. Una superficie que hoy revela, se muestra y nos muestra que aún hay Todo por Ver, todo por decir, mucho por hacer y pensar.

Hipervisualidad, sobreproducción, acumulación de imágenes, consumo permanente, volatilidad, desecho instantáneo y comunicación visual que sustituye otras formas de entendernos, no sólo algunos de los aspectos del contexto actual en el que nos encontramos. Mostramos este conjunto de miradas que no intentan hacer un recuento o antología, ni siquiera un mapeo o un panorama acerca de la creación fotográfica  de los últimos años en México. Es una propuesta de ideas y líneas de pensamiento vueltas imágenes, que buscan construir frases, puentes, comunidad y propiciar diálogos . Diferentes  generaciones, diferentes aproximaciones, realidades, búsquedas, ficciones e intereses. Una edición ecléctica y aparentemente disléxica, una agrupación que no responde a criterios de catalogación ni a  principios conceptuales o teorías académicas, mucho menos cerrar capítulos.

Vitalidad, potencia, diversidad, pluralidad, identidad sexualidad; mirar al otro, mirarse a sí mismo, tantos universos y tantas maneras de ver, condensar, provocar, y evocar. El contenedor fotográfico que se desparrama. Lo cercano y próximo es también lo enrarecido y lo irónico, lo perturbador y lo conocido. Al estar todo por verse, se desarticula el discurso individual tomando imágenes sueltas de series cerradas para recombinarlas  con otras, en un ejercicio de fraseo libre, buscando otra musicalidad y tesitura. Una reinterpretación de partitura, otras posibilidades de lectura en un parpadeo aparentemente aleatorio.¿Para que ordenar lo que por sí solo se acomoda?  Las posibilidades: infinitas. La imagen como potencia, como voz, como acento, como contrapunto y como ancla para una sociedad que aún se sigue construyendo, aún se autonombra y reconoce, que duda y se asombra .

Toda comunidad debe enfrentar a su propio monstruo, mirarlo a los ojos de frente. Sólo reconociéndolo será posible vencerlo, atajarlo. El Estado de las cosas, nos confronta y nos lacera. Nos cuestiona y nos incomoda. Si éste no es el espacio para esto entonces ¿cuál es? Como una bomba de racimo la imagen de violencia se esparce sin control, arrasándolo todo silenciosamente, un fantasmal acecho que no es posible vivir haciéndola hábito, pero tampoco es ético censurarla o no mirarla. Como un espejo la imagen nos disloca e incomoda, nos desencaja pero nos confronta:¿Qué estamos haciendo, qué hemos dejado de hacer, qué debemos hacer?

Este estado de las cosas es un grito desesperado que invoca y convoca . Nunca más.

¿Un imaginario fotográfico mexicano?¿Una conclusión sobre lo que es la fotografía mexicana?¿Una definición de lo cual aquí se muestra?  ¡Imposible! No existe un sólo criterio para definirla, no existe una sola manera de abordarla, no es factible una conclusión; preguntas, sólo preguntas, ninguna respuesta, ninguna certeza. Ideas que buscan ser puestas en duda, planteamientos que buscan ecos en las lecturas, toma de posturas y rutas de navegación que cada espectador establecerá.

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